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jueves, 26 de marzo de 2009

Cuidado con los gerundios

Estos verboides, que expresan la idea verbal sin referirla en ninguna de las personas gramaticales, tienen solo dos terminaciones:-ando en la primera conjugación (terminación en-ar, como en preguntar) y-iendo en la segunda (terminación en-er, como en proponer) y tercera (terminación en ir, como en traducir): preguntando, proponiendo, traduciendo.
El principal escollo es que la acco9n verbal del gerundio no puede ser posterior a la del verbo principal.
La dificultad para identificar este error ha conducido a que casi se destierren el gerundio de las mesas de redacción de los periódicos y de los trabajos académicos, drástica solución que juzgamos equivocada
Andrés Bello, citado por Gili y Gaya, ofrece los siguientes ejemplos de estas erróneas construcciones: “el agresor huyo, siendo detenido horas después”; “las tropas sen hicieron fuertes en un convento, teniendo pronto que retirarse después de una inútil aunque vigorosa resistencia”.

Los riesgos de la concordancia.

Un error gramatical que, como todos los de este apartado, se recomienda corregir no por afanes puristas, sino porque redundan en la oscuridad del texto, es la falta de concordancia. Este error que es mas común en la lengua hablada que la escrita, adopto dos tipos principalmente: la falta de concordancia entre un sujeto y su verbo, y entre el sustantivo y su adjetivo.
Pongamos un ejemplo en el cual el redactor podría perder la concordancia: “Un análisis somero de la educación artística en el país muestra que ha sido fundamentalmente la falta de recursos y la ausencia de esta disciplina en el sistema escolarizado, las causas de sus deterioro”.
Al escribir la anterior frase, en la mente del redactor apareció primero “la falta de recursos” y solo después “la ausencia de esta disciplina en el sistema escolarizado”, razón por la cual conjugo el verbo en singular (ha) con un sujeto que, por tratarse mas de un elemento, es plural. Escrita correctamente, la frase debe ser: “un análisis somero de la educación artística en el país muestra que han sido fundamentalmente la falta de recursos y la ausencia de esta disciplina en el sistema escolarizado, las causas de su deterioro”.
Un caso que se presta a dudas es el de los nombres colectivos y partitivos: gente, grupo, mayoría, rebaño, multitud, clero, profesorado, mitad, tercio, etcétera. Aunque es aceptado establecer la concordancia en plural, de acuerdo con el criterio lógico y psicológico, nos inclinamos, puesto que existen numerosos casos en que no es permitido por atenerse al criterio gramatical, es decir, por la concordancia en singular.
Indignada, la multitud se dirigió a la plaza.
Se quemo (o quemaron) la mitad de los albergues.
Recomendamos, al terminar un texto, hacer una lectura con la intención de revisar que cada uno de los verbos concuerde el numero (singular o plural) y persona (yo, tu, el, nosotros…) con el sujeto de la oración, y cada adjetivo y numero (singular o plural) y género (masculino o femenino) con su correspondiente sustantivo.

UN POCO DE GRAMÁTICA

Una de las dificultades mas frecuentes al redactar consiste en el conocimiento insuficiente y a veces prácticamente nulo de la gramática. Puede afirmarse que hablar o escribir bien una lengua nunca dependió de forma directa de un conocimiento gramatical, mucho menos hoy que en el estudio de la lengua a disminuido la importancia del criterio normativo a favor de criterios de corte positivista que se limitan a reconocer los fenómenos de la lengua, sin pretender establecerles normas de corrección o incorrección.

Sin intentar adoptar un criterio normativa, partimos del echo practico de que la lengua, sobre todo la escritura que carece del gesto, la entonación y el sobre entendido para hacerse comprender, necesita respetar algunos convencionalismos, ciertos rasgos históricos y colectivos, con el fin de establecer la comunicación con el lector.
No ignoramos y casi parecería innecesario repetirlo, que una prosa artística no toma su valor de la corrección o incorrección gramatical, si no de otras determinantes cuya discusión esta al margen de este texto. Inclusive pueda afirmarse que numerosos escritores talentosos, como el personaje de Moliera, desconocen las normas gramaticales y aun los nombres de la figura retóricas que utilizan a diario. Sin embargo, vale la pena recordar que el lenguaje de los locos lleva ese desconocimiento de las normas y las tendencias de la lengua hasta el extremo de interrumpir la comunicación con los demás y crear una lengua solo inteligible para si mismos.

En este sentido hemos creído necesario incluir un capitulo dedicado a aquellos aspectos gramaticales cuyo conocimiento nos párese útil para la redacción. No se trata, entonces, de un tratamiento exhaustivo ni del conjunto de la temática gramatical, ni siquiera de aquellos temas que hemos seleccionad. Al contrario, hemos intentado elegir aquellos aspectos cuyos conocimientos resulta eficaz para la redacción y cuando algún caso en particular obligaría a una explicación demasiado prolija, hemos preferido remitir a nuestro lector a los textos especializados. También como consideración preliminar abría que señalar que el español se caracteriza por una gran libertad que ocasiona que prácticamente todas las normas tengan que plantearse en términos de tendencia, de inclinación de la lengua, mas que de norma estricta de funcionamiento.